El Consejo Regulador del Vino de la Terra de Mallorca ha dado un paso histórico para la viticultura de la isla: la recuperación de la antigua variedad de uva Escursac ya ha sido incluida formalmente en el pliego de condiciones de la indicación Vino de la Terra Mallorca. Esto significa que, por primera vez, los vinos elaborados en Mallorca con esta variedad recuperada podrán etiquetarse oficialmente como vinos mallorquines con Escursac en su composición y mención varietal.
La Escursac es una variedad tinta autóctona de la isla de Mallorca, citada ya en la literatura local del siglo XIX, que casi desapareció tras la devastación provocada por la filoxera a finales de ese mismo siglo. Gracias a la labor conjunta de viticultores e investigadores, se ha logrado revivir y replantar esta uva histórica.
Uno de los hitos más importantes en este largo proceso fue la búsqueda de material vegetal libre de virus adecuado para su cultivo. El equipo de investigación de la Universitat de les Illes Balears (UIB) trabajó durante más de una década para encontrar y multiplicar plantas sanas de Escursac, paso imprescindible para poder autorizar su plantación y, posteriormente, su reconocimiento oficial por las autoridades vitivinícolas.
En Tianna Negre apostamos por esta variedad desde sus primeros pasos en 2013, cuando comenzamos a realizar microelaboraciones con Escursac. Nos gustó tanto la personalidad que ofrece esta uva —su acidez vibrante, perfil aromático y capacidad para expresar el paisaje mediterráneo— que decidimos plantar una hectárea en nuestra finca de Son Boi, en Consell.
Gracias a este reconocimiento, nuestro vino Quattuor Insulae podrá ser etiquetado oficialmente como Vino de la Terra Mallorca en las próximas añadas que lancemos al mercado, consolidando así su identidad mallorquina y su conexión con la recuperación de las variedades autóctonas de la isla.
La recuperación de Escursac no es una historia aislada, sino el resultado de muchos años de trabajo conjunto entre bodegas, técnicos agrícolas e instituciones, todas con un objetivo común: preservar y poner en valor las variedades autóctonas que forman parte de la identidad vitivinícola de Mallorca.
